Hay que gestionar a tiempo real

El mundo de la comunicación cambia día a día. En pocos años hemos pasado de una comunicación unidireccional a otra de multidireccional. Es decir, los medios de comunicación ya no son los que nos comunican a nosotros (sólo), sino que ambos nos intercomunicamos en igualdad de condiciones. Igualmente en la publicidad. Se acabó el llamado marketing de la interrupción. Ahora funciona el marketing del compromiso (engagement).

Twitter, Facebook i Google son herramientas que han revolucionado el mundo, junto con la integración de las Social Media (SM) en los dispositivos móviles (smartphone, tableta, iPod, etc.). En ese sentido hoy en día podemos enterarnos de forma más inmediata a través de Twitter de lo que sucede en una manifestación que por la televisión o la radio. Y todo ello des de la otra punta del mundo en la terraza de una cafetería.

Esto nos hace plantear qué sentido tiene, hoy en día, un periódico analógico. En el contexto más clásico del periodismo seguramente ninguno. De ahí que los nuevos periódicos, y los que se han apresurado en adaptarse, comunican no solo lo sucedido (de eso ya nos hemos enterado hace horas), sino que ofrecen una visión más analítica de la actualidad. Más reportera, diría yo. En cierto modo buscan un valor añadido, algo nuevo que comunicar, para compensar la poca inmediatez que el medio ha perdido con la llegada de los SM. Tanto es ese cambio que las empresas empiezan a comprender que ya no vale un servicio de atención al cliente sólo mediante llamadas telefónicas o correos electrónicos. Hoy tienen que estar también en Twitter.

Hay que gestionar a tiempo real.

El peligro a todo esto esta en la gran cantidad de información que se genera, día a día, minuto a minuto. Y la capacidad que tengamos, unos y otros, de seleccionarla, leerla y digerirla. Y, en ese sentido, nos falta mucho todavía. La velocidad en que las SM han llegado (para quedarse, por cierto) y se han instalado en nuestras vidas ha hecho comprimir el tiempo. Todo pasa muy rápido y ahora. Y eso nos obliga a esmerarnos en filtrar la información. Mucha información…

De este tipo de filtro habla el artículo de Javier Velilla que recomiendo:

Cuando Google no es suficiente: el filtro se convierte en la agenda

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